¿Inclusión o vulnerabilidad? Por qué el “crédito fácil” de las fintechs se convirtió en una trampa para la baja renta

Por: Redacción eBanking News Fecha: 29 de mayo de 2026

La inclusión financiera en América Latina ha dado pasos de gigante en la última década. En mercados clave como el brasileño, el acceso a servicios bancarios básicos saltó de un tímido 45% a más del 80% de la población en pocos años. Sin embargo, detrás del boom de los neobancos y la digitalización, emerge un diagnóstico alarmante: el acceso masivo al crédito digital llegó acompañado de tasas sumamente elevadas, falta de mecanismos de protección y una arquitectura regulatoria que aún corre desde atrás.

Durante el reciente lanzamiento del FGV Money Lab en São Paulo —un nuevo hub de inteligencia y educación financiera de la Fundación Getulio Vargas—, un panel de expertos compuesto por banqueros, gestores de fondos y ejecutivos del sector coincidió en una dura conclusión: el “crédito fácil” de las fintechs se ha transformado en una trampa de endeudamiento para los sectores de menores ingresos.

El paraíso del crédito instantáneo

Hasta hace poco más de una década, los ciudadanos de baja renta, los trabajadores informales o las personas con historiales crediticios desfavorables (conocidos popularmente en Brasil como “nome sujo”) estaban completamente excluidos del sistema tradicional. Los grandes bancos tradicionales simplemente no tenían el apetito de riesgo para atenderlos.

Fue en esa brecha donde las fintechs encontraron un modelo de negocio altamente rentable y escalable. Pero la democratización del acceso trajo consigo un costo estructural invisible para el usuario final.

“Si hace quince años llegabas a un banco tradicional sin un recibo de sueldo formal, simplemente no conseguías crédito. La inclusión actual es innegable, pero vino acompañada de un costo financiero muy alto que recae justamente sobre los consumidores que el sistema prometía ayudar”, señaló Ricardo Campos, socio fundador de Reach Capital.

La paradoja del funding: ¿Por qué el crédito digital es más caro?

Una de las grandes revelaciones del debate fue la explicación de las asimetrías operativas entre las instituciones tradicionales (“bancones”) y los nuevos jugadores digitales.

  • Los bancos tradicionales captan recursos de manera extremadamente barata a través de depósitos a la vista.
  • Las fintechs de nicho, al no contar con esa gigantesca base de depósitos patrimoniales (con honrosas excepciones a escala como Nubank o Inter), deben financiarse mediante la emisión de cuotas de fondos de inversión u otros mecanismos de funding mucho más costosos.

Este encarecimiento en la captura de dinero se traspasa directamente a las tasas de interés del consumidor final. Marcelo Torresi, CEO de Banco Paulista, explicó detalladamente esta dinámica de riesgo:

“El modelo de precios funciona de forma estadística, similar a un seguro: los buenos pagadores subsidian a los que caen en default. Al ser el público de menores ingresos el que presenta estadísticamente un mayor riesgo de impago, las fintechs necesitan aplicar un spread sustancialmente más alto para que la operación sea viable”.

El problema crítico ocurre cuando el usuario recurre a las herramientas de liquidez inmediata más agresivas, como el rotativo de la tarjeta de crédito. Según Torresi, bajo estas condiciones, una deuda puede duplicar su tamaño original en apenas tres o cuatro meses, dejando al usuario en un laberinto financiero del que es casi imposible salir.

Open Finance y la necesidad de un “Suitability” para el endeudamiento

El ecosistema financiero actual ha perfeccionado la fricción cero. Con la maduración del Open Finance, conseguir un préstamo hoy requiere apenas un par de clics y escasos segundos de aprobación automatizada.

No obstante, los expertos criticaron la doble vara preventiva del ecosistema tecnológico. Mientras que para realizar una inversión moderada en un fondo el sistema exige rigurosos formularios de suitability (evaluación de perfil de riesgo y tolerancia a pérdidas), para otorgar un crédito de alto riesgo no existe ningún filtro equivalente de salud financiera.

Campos propone que la regulación avance hacia la obligatoriedad de simulaciones visuales transparentes. Es decir, que antes de firmar digitalmente un contrato, el usuario pueda ver proyecciones explícitas de cómo impactarán los intereses compuestos en su presupuesto a mediano y largo plazo.

¿Hubo redistribución del mercado financiero?

A pesar del auge de las plataformas digitales, el mapa del poder financiero no ha cambiado de manos de forma drástica. Si se consolidan los activos de los gigantes tradicionales (Itaú, Bradesco, Banco do Brasil, Caixa Econômica, Santander y Safra), estos siguen concentrando cerca del 85% del sistema financiero.

Los especialistas concluyen que las fintechs no le arrebataron mercado a la banca tradicional; más bien expandieron las fronteras del mercado total, ocupando la periferia del riesgo y absorbiendo la franja de clientes que los grandes bancos preferían descartar.

El gran desafío estructural para la industria fintech y los reguladores de la región de cara a los próximos años ya no será la bancarización (un hito prácticamente alcanzado), sino la sostenibilidad del crédito y la prevención del sobreendeudamiento crónico en los hogares de América Latina.

Fuente: Finsiders

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