En el marco del Chile Fintech Forum 2026, líderes de Visa, Khipu y Movantis delinearon un futuro donde el acto consciente de pagar desaparece, cedido a agentes de Inteligencia Artificial que decidirán la mejor forma de transaccionar por nosotros.
La industria de medios de pago atraviesa una metamorfosis definitiva. Lo que comenzó con la digitalización del plástico y el auge de los códigos QR está convergiendo hacia un ecosistema donde la fricción no solo se reduce, sino que se vuelve inexistente. Durante la reciente edición del Chile Fintech Forum 2026, el panel “El dinero ya se movió: cómo los pagos digitales están rediseñando el comercio” ofreció una hoja de ruta clara: para el año 2031, el pago dejará de ser una acción consciente para convertirse en un proceso invisible gestionado por algoritmos.
La batalla contra la fricción: El usuario ya no quiere “validar”
Uno de los puntos de mayor consenso entre los expertos es que la complejidad actual del ecosistema todavía recae excesivamente sobre los hombros del consumidor. Tomás Rohde, Head Visa Acceptance Solutions de Visa, fue tajante al señalar que el momento del checkout sigue siendo un cuello de botella crítico.
“Estamos trasladando todo el peso de la complejidad del ecosistema directamente al tarjetahabiente”, afirmó Rohde. La fragmentación tecnológica obliga a los usuarios a navegar por múltiples validaciones que, aunque necesarias para la seguridad, dañan la tasa de conversión. La apuesta de los gigantes del sector es alcanzar una interoperabilidad total, donde la seguridad y la experiencia de usuario dejen de ser un compromiso de suma cero.
2031: El auge del “Comercio Agéntico”
Si la década pasada fue la de las billeteras digitales, la próxima será la de los pagos agénticos. Este concepto, que empieza a ganar tracción en las estrategias de los bancos más innovadores, sugiere que sistemas de Inteligencia Artificial (IA) actuarán como representantes del usuario para ejecutar compras y pagos de forma autónoma.
Amílcar Perea, VP Southern Cone & Strategic Relations de Movantis, proyectó que la IA no solo ejecutará la transacción, sino que actuará como un asesor financiero en tiempo real. “Me imagino que los pagos van a ser bastante más autónomos a la hora de decidir qué es lo mejor para nosotros. La IA podrá sugerir: ‘esto págalo en efectivo, esto fináncialo, esto genéralo de tal manera’, basándose en nuestra disponibilidad de fondos y flujo de caja”, explicó Perea.
Este cambio desplaza el foco del “medio de pago” hacia la “inteligencia del pago”. Ya no se tratará de qué tarjeta usar, sino de qué algoritmo optimiza mejor el patrimonio del cliente en cada transacción cotidiana.
El desafío ético y técnico: El consentimiento en la era de los agentes
Sin embargo, delegar la capacidad de gasto a una máquina abre un abismo de interrogantes sobre la seguridad y la identidad. Emilio Davis, cofundador y CTO de Khipu, puso el dedo en la llaga al abordar el desafío del consentimiento.
“¿Cómo decimos que de verdad tú querías hacer lo que tu agente hizo por ti? Ese camino no está completamente claro; tenemos que recorrerlo”, advirtió Davis. En un mundo de pagos invisibles, la validación de identidad deberá evolucionar hacia modelos de biometría pasiva y análisis de comportamiento que permitan confirmar la legitimidad de una compra sin interrumpir el flujo del usuario.
Pagos Transfronterizos: El fin de las fronteras físicas
El foro también destacó cómo la digitalización ha transformado las remesas y los pagos cross-border. Lo que históricamente era un proceso de “mostrador a mostrador” —dependiente de sucursales físicas y altos costos operativos— hoy está siendo dominado por las fintechs latinoamericanas que originan flujos digitales directamente desde Estados Unidos hacia billeteras locales en la región.
Esta democratización del acceso al movimiento de dinero es, según Perea, la base sobre la cual se construirá la infraestructura de pagos invisibles. Sin una capa de interoperabilidad global, el comercio agéntico se encontraría con muros infranqueables.
¿Está preparada la banca tradicional?
La visión hacia 2031 planteada en el Chile Fintech Forum 2026 no es solo una predicción tecnológica, es un desafío estratégico para las instituciones financieras. La invisibilidad del pago significa que las marcas bancarias corren el riesgo de volverse irrelevantes en la interfaz de usuario si no logran integrarse en estos nuevos flujos agénticos.
La carrera ya no es por quién emite más tarjetas, sino por quién construye el agente de confianza que el usuario autorizará para gestionar su vida financiera de forma autónoma.
Fuente: chocale