La startup argentina que convenció a fondos de Silicon Valley de invertir en restaurar la Selva Misionera: lleva levantados US$ 7 millones

Con una inversión acumulada de US$ 7 millones y el respaldo de fondos como Draper Cygnus, Nideport transforma la restauración de la Selva Misionera en un activo financiero de alta calidad mediante el uso de drones autónomos e inteligencia artificial.

El mercado de Climate Tech en América Latina está alcanzando una madurez sin precedentes, y la startup argentina Nideport se posiciona como el referente indiscutido de esta transformación. Fundada por Juan Núñez y Tomás Gutiérrez, la compañía ha logrado lo que pocos proyectos de conservación consiguen: atraer el interés de los pesos pesados de Silicon Valley para financiar la restauración de la biodiversidad en el corazón de Misiones.

El puente entre el Capital de Riesgo y la Biosfera

La tesis de inversión detrás de Nideport es tan sólida como innovadora. La startup ha levantado US$ 7 millones provenientes de fondos internacionales de renombre como Draper Cygnus, Embarca, Antom, Koi Ventures y Alma Ventures. ¿El objetivo? Escalar su modelo de negocio basado en la generación de créditos de carbono de “ultra-alta calidad”.

A diferencia de los proyectos de compensación tradicionales, que a menudo son criticados por su falta de trazabilidad, Nideport utiliza un enfoque de restauración activa. Su proyecto insignia, Vida Nativa, abarca 22.878 hectáreas de la Selva Paranaense que habían sufrido más de un siglo de explotación forestal. Hoy, ese territorio se ha convertido en una “fábrica” de remoción de CO2, con una capacidad de almacenamiento de más de 1,2 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Tecnología de punta: IA y drones como garantes de la inversión

Para el sector financiero y bancario, la palabra clave en los activos ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) es integridad. Nideport responde a esta demanda con una infraestructura tecnológica propia que funciona como un sistema de auditoría en tiempo real.

La startup ha desarrollado una plataforma de monitoreo que integra:

  • Inteligencia Artificial y Sensores IoT: Para la detección temprana de incendios y tala ilegal.
  • Drones Autónomos: Que realizan seguimiento de incendios y patrullajes sin intervención humana.
  • Fotogrametría 3D: Que permite reconstruir la selva digitalmente para dar trazabilidad absoluta a cada árbol plantado.

Esta “capa tecnológica” no solo asegura la validez de los créditos de carbono bajo estándares internacionales como Verra (VCS) y CCB Gold Level, sino que ha abierto una segunda línea de ingresos: la venta de este software de monitoreo a gobiernos y parques nacionales para la prevención de catástrofes ambientales.

El negocio del carbono: ¿Por qué valen más de US$ 30?

En el mercado voluntario de carbono, no todos los créditos valen lo mismo. Mientras que los créditos de energía renovable suelen cotizar a precios bajos, los de Nideport superan los US$ 30 por tonelada.

“Nuestros créditos tienen un precio premium porque no solo evitan emisiones; restauran el ecosistema, protegen el agua y generan impacto social en comunidades Mbya Guaraní”, explican sus fundadores. Para las empresas e instituciones financieras que buscan cumplir con sus compromisos de descarbonización, estos activos representan el estándar más alto de responsabilidad corporativa.

Hacia el 2035: Fondos de inversión y salida a bolsa

Nideport no planea detenerse en Misiones. Su ambición es gestionar 45 millones de hectáreas para el año 2035. Para financiar este crecimiento, la startup proyecta lanzar su propio fondo de inversión, permitiendo que capitales institucionales y privados participen en el desarrollo de nuevos proyectos forestales.

El horizonte final es una oferta pública inicial (IPO). Núñez y Gutiérrez visualizan a Nideport no solo como un unicornio tecnológico, sino como una plataforma pública donde cualquier persona pueda invertir en la restauración del planeta. Con el break-even operativo a la vista y una demanda creciente en Europa y Argentina, la startup demuestra que la sostenibilidad es, hoy más que nunca, un negocio de alta rentabilidad y precisión tecnológica.

Fuente: Forbes

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